viernes, 10 de mayo de 2013

Mi Mejor Amigo.




Él se tumbó a mi lado, me miró a los ojos con ternura como muchas otras veces y me acarició la cabeza. Noté como sus manos temblaban…o era yo el que estaba temblando. Ahora no lo recuerdo claramente. Presentí que algo no iba del todo bien. Dicen que los perros tenemos un sexto sentido que nos advierten de estas cosas, pero en este caso no fue necesario usarlo, era evidente. No sabía en aquel momento de que se trataba exactamente, pero algo no iba bien…

Hacía ya varios días que presentía que mi familia no estaba bien. Algo les preocupaba y se les notaba a todos un poco tristes. Justo ahora que volvíamos a disfrutar de la vida como cuando estábamos todos juntos. Que buenos tiempos aquellos… estaban todos. Papá, Mamá, los tres niños y yo. Una bonita familia. Recuerdo que mi preferido por aquel entones era el hijo mayor. Que tío mas salao. Él me enseño casi todo lo que se, me bautizó con el nombre de Blade y fue mi mejor amigo durante muchos años, pero un buen día se fue y ya no volvía a casa todos los días. Tan solo venía dos o tres veces al año. Creo que vive con otra familia, pues cuando nos visita, lo acompañan siempre una mujer, dos niños “nuevos” y una perrita blanca muy guapa, bastante más pequeña que yo, pero algo gruñona. Me ladraba mucho al principio, pero con el tiempo conseguí que fuera mi amiga y nos encanta volver a vernos de vez en cuando. Todos son muy simpáticos y noté enseguida que eran personas a las que les gustábamos los animales. Pensé entonces que no había perdido a mi amigo, sino que había ganado tres más, bueno cuatro contando a la perrita también.

Pronto el hijo mediano ocupó en mi vida el lugar del hijo mayor, y con él fui creciendo feliz siempre a su lado, pues gracias a su cariño y compañía, la ausencia de mi amigo se me hizo mucho más llevadera. Pasé a dormir en su cuarto y desde entonces no ha pasado ni un solo día que no me duerma escuchando su respiración y oliendo su cuerpo. Sin darme apenas cuenta se fue convirtiendo en alguien único e irremplazable en mi vida. A él se lo permitía todo, bueno casi todo, porque hay una cosa que no me ha gustado nunca y es que me cojan en brazos como si fuera un perrito pequeño. Tengo que reconocer que me da un poco de vergüenza, que le voy ha hacer.

Pasó el tiempo y un día empecé a darme cuenta que el Padre hacía ya mucho tiempo que no volvía a casa. Quizás por eso mi Amigo estaba tan triste y en repetidas ocasiones lo encontraba llorando a solas en nuestra habitación. Yo no sabía lo que le pasaba, pero lo que si sabía era que había llegado el momento de devolverle el favor que un día me hizo. Y así fue que desde entonces no me separé ni un segundo de su lado, al igual que el hizo conmigo años atrás. Esto nos hizo unir más aun si cabe, nuestros ya de por si fuertes lazos de amistad y justo ahora que empezábamos a disfrutar otra vez de la vida, me pongo malito y me llevan al veterinario.

No sé que me pasa pero me encuentro muy débil, casi sin ganas ni de comer. Estoy deseando recuperarme para volver a jugar y pasear con mi Amigo por aquel parque tan grande al que acostumbramos a ir todas las semanas.

Ayer volvimos de nuevo al veterinario, pues no consigo mejorar y ya llevo así muchos días. Ya ni como nada, porque eso me hace sentir aun peor y aunque me encontraba mas mal que nunca, me alegró mucho observar que además de mi Amigo, nos acompañaba también en esta ocasión, el hijo pequeño y Mamá. Eso me hizo muy feliz, pero ni aún así encontré fuerzas para caminar el corto trecho que nos separaba del coche a la consulta. Mi Amigo pareció darse cuenta y se agachó para cogerme en sus brazos. Yo no opuse resistencia como otras veces y lo dejé hacer. Lo miré y moví el rabito un par de veces en señal de agradecimiento. Él pareció entenderme, pues no dejo de darme besos hasta que llegamos a la consulta donde me dejó suavemente encima de la camilla.

 Él se tumbó a mi lado, me miró a los ojos con ternura como muchas otras veces y me acarició la cabeza. Noté como sus manos temblaban…o era yo el que estaba temblando. Ahora no lo recuerdo claramente. Presentí que algo no iba del todo bien. Dicen que los perros tenemos un sexto sentido que nos advierten de estas cosas, pero en este caso no fue necesario usarlo, era evidente. No sabía en aquel momento de que se trataba exactamente, pero algo no iba bien.

Me costó entender lo que me decía mi Amigo, porque le temblaba también mucho la voz y yo casi estaba dormido, pero creo que me dijo con la voz entrecortada:

- Chico… te quiero mucho… lo sabes, ¿verdad? ¡No te imaginas cuanto te quiero!

No se porque mi Amigo lloraba de esa manera… algo le debería de estar doliendo mucho, pero para mi fue el momento más Feliz de toda mi vida, pues al escucharle decir eso, pude sentir el Verdadero Amor, ese que solo nace en lo más profundo del Alma. Me hizo tan feliz que incluso pude volver a mover el rabito en un último esfuerzo. Mamá y el niño pequeño también me acariciaban y me decían cosas bonitas. Me acordé en ese momento de mi primer amigo, el hijo mayor, e incluso pude llegar a sentirle cerca, a pesar de la distancia que nos separaba. También me abrazó con mucho Amor, como intentando transmitirme parte de su fuerza… Fue en ese momento, cuando los ojos se me fueron cerrando poco a poco, vencidos por el “sueño” y lo último que vi fue la cara de mi Amigo, al que aun le temblaban los labios mientras me seguía susurrando palabras preciosas en mis orejotas. El último olor que recuerdo es el de sus manos cogiéndome la cara y solo por un instante creí volver a verlos a todos juntos otra vez; Papá, al que hacía tiempo que no lo veía, Mamá y los tres niños a mi alrededor y por eso me sentí de nuevo el perro más Feliz del Mundo.

Después… después ya no recuerdo nada más…

Lo único que se, es que fui muy feliz con todos ellos, especialmente con el niño mediano, con el que aprendí el Verdadero sentido de la palabra Lealtad y del que puedo decir sin duda, que siempre fue…

Mi Mejor Amigo.



        Siempre vuestro.
Blade.



Moraleja:

Si te esfuerzas cada día, en vivir con Lealtad hacía tus amigos, vivirás una vida llena de satisfacción, de Amor, de Aprecio y Admiración mutua. Los Amigos al igual que la familia, pueden estar cerca, o pueden estar separados por la distancia, o incluso pueden ya no estar, pero ten por seguro, que si actúas de esta manera, todos ellos cuando ya no estés, al levantarse y mirar al Cielo cada mañana te recordarán, y al hacerlo se les dibujará una sonrisa de felicidad en sus caras. Entonces podrás sentir que haz hecho Feliz a muchas personas y ese será el mejor de los regalos que jamás recibirás.

Sentirás que ha merecido la pena Vivir.


martes, 26 de marzo de 2013

Disfruta de Sot de Chera

Aquí os dejo un enlace para que podáis conocer un poquito mejor el pueblecito donde tengo la casita y descansamos cada vez que podemos... Simplemente fantástico!!!
Espero que os guste.
Saludos,
Fran.
https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=-kehqhW-P_s

domingo, 17 de marzo de 2013

¡MARAVILLOSO, MARAVILLOSO!


   Una soleada y calurosa mañana del mes de julio en Sevilla, una guapa gitana que vendía ramitas de romero a la salida de la Catedral a todos los turistas, conoció a un apuesto y famoso arquitecto de alta sociedad de este país. Mario, que así se llamaba este arquitecto, salía de visitar dicho monumento de nuestra maravillosa ciudad. Serían aproximadamente las doce del mediodía cuando este señor en compañía de otros colegas de trabajo, aparecieron por la llamada "Puerta de Palos" de esta catedral, admirados por la visita y comentando la magnificencia del Templo, cuando la gitana, que se encontraba justo en el dintel de la puerta se dirigió hacía él, no sabemos si para “venderle” una ramita de romero o para ver al guapo y elegante señor mas de cerca para poder coquetear un poco con él.

   El caso es que Mario al ver a la gitana, se enamoró perdidamente de esta y después de charlar un rato con ella, la convenció para que se fuera a vivir con él a su mansión en la moraleja en Madrid y se apartara de la vida de pena y miseria que llevaba hasta aquél entonces. La verdad es que a la gitana no le hizo falta mucho palique para convencerla, así que rápidamente acepto el ofrecimiento del apuesto arquitecto y se fue a vivir con él a la capital.

   Tan bien les iban las cosas, que a las pocas semanas de vivir juntos, la parejita se casó. La gitana estaba que no cabía en si de gozo y no paraba de hacer viajes y descubrir cosas nuevas para ella. Estaba realmente muy feliz.

   Casi sin darse apenas cuenta, llegó de nuevo el verano y la enamorada pareja fue invitada a la tradicional gala Starlite en Marbella, para dar la bienvenida a tan esperada estación del año para todos los personajes famosos de este país. Fiestas donde pueden desplegar todo su glamour y hacer ostentación de su altísima posición social. En fin, el caso es que la gitana estaba muy preocupada por la invitación a tal evento, pues no sabía si estaría a la altura de las circunstancias, ni sabía que ponerse, ni como actuar, ni nada de nada. El caso que se sentía aterrada ante esta invitación.

   El arquitecto le dijo que no se preocupara por nada, pues él confiaba en ella y estaba seguro de que no la defraudaría. Mario le dio, no obstante, el siguiente consejo:

   -Tú ten siempre una copa de champán en la mano, pero no te la bebas, sonríe a todo el mundo y no hables demasiado de tu vida personal. Si sigues este consejo, todo irá sobre ruedas y disfrutarás de una bonita velada cariño, ya lo verás.

   La gitana después de hablar con su amado, se quedó mucho más tranquila y empezó a tener ganas de que llegara la tan esperada fiesta de bienvenida al verano.

   Llegó el día y de camino hacía hotel donde se celebraría el evento, Mario le volvió a recordar a la gitana el consejo que en su día le dio.

   -Ya sabes, copa de champán, sonrisa y de tu vida personal, lo más calladita posible, vale cariño?

   Ella asintió y se internaron en la fiesta por la puerta principal, aun con un poquito de nervios pero muy contenta, agarrada del fornido brazo de su arquitecto y orgullosa de su nueva vida.

   Nada mas entrar, el hombre empezó a saludar a colegas y amigos, charlando con ellos de sus cosas. El arquitecto aconsejo a su gitana, que buscara un grupo de señoras e hiciera lo mismo que él mientras los señores hablaban de sus negocios, diciéndole que luego un poco más tarde iría a buscarla.

   La gitana, presta y decidida hizo caso a su marido y se internó en un nutrido grupo de guapas damiselas que estaban charlando en el jardín, en un ambientado corrillo. Allí tuvo lugar el siguiente dialogo: 

   -Pues yo esta misma mañana- decía Melany Griffith, la mujer de Antonio Banderas- recién llegados de América en nuestro jet privado, hemos pasado por nuestra mansión aquí en Marbella y claro, resulta que todos los vestidos que tengo aquí, pues ninguno me parecía apropiado para esta fiesta, así que le he dicho a Antonio que podríamos ir a comprar uno nuevo a la tienda de Versace y mirad el modelito que me ha regalado mi marido. - dijo Melany mientras daba una vuelta sobre si misma para que todas pudieran admirar tan estupendo vestido.

   -¡Que bonito!, - decían unas asombradas por el vestido.
   -¡Que pedazo de marido!, - decían otras, con un poquito de envidia.
   -¡Que tela más suave y preciosa!, ¿Será de seda, verdad? -preguntaba una de ellas.

   -Gracias, gracias - contestó Melany - Y tú ¿no me dices nada?- le preguntó a nuestra gitana, que se había quedado callada con la copa de champán en la mano, pero que ya la tenía vacía.

   Todas volvieron la mirada hacía la gitana, esperando el comentario de esta, la cual después de unos segundos de duda, dijo:

   -¡Maravilloso, maravilloso!. - Y todas las señoras empezaron a aplaudir, sonriendo y bebiendo de sus copas.

   -Pues yo, - dijo Paloma O´Shea, señora de Emilio botín, a la vez que todas la escuchaban atentamente volviendo la mirada hacía la nueva interlocutora,- ayer mismo estábamos jugando al golf en Sotogrande, cuando sin darnos cuenta se nos hizo un poco tarde y tubo que venir a por nosotros Alvaro, nuestro piloto particular con el helicóptero a recogernos y nos dejó justo en el helipuerto de la azotea de este hotel. Mirad chicas, que con tanta prisa se nos olvidaron las maletas en el campo de golf y esta misma mañana hemos salido de compras y claro aprovechando que ayer fue nuestro feliz aniversario, mirad que anillo de diamantes mas bonito me ha regalado Emilio, - dijo mientras extendía orgullosa su mano derecha para que todas pudieran admirar el pedazo de pedrusco que lucia en su dedo anular.

   -¡Que barbaridad chica, que divinidad! - decían unas.

   -¡Que fuerte!, - decían otras, asombradas por el tamaño del diamante.

   -¡Que preciosidad, como brilla, que bonito es!- le decían la mayoría.

   Todas le hicieron un cumplido, mientras nuestra gitana se metía otra copita de champán entre pecho y espalda, y permanecía calladita.

   -Y a ti, ¿no te gusta mi anillo?, -le preguntó la señora de Emilio a la gitana, mientras todas se callaban y volvían de nuevo la mirada hacía ella, expectantes ante su comentario.

   Después de unos segundos interminables, y pensando muy bien lo que debía decir para no meter la pata, dijo finalmente...

-¡Maravilloso. Maravilloso!. - Y todas las señoras aplaudieron y rieron, mientras daban un sorbito a sus copas.

   Así fueron contando una detrás de otra, todas las señoras allí presentes, lo que sus “estupendos” mariditos les habían regalado para ese día tan especial, exagerando un poco para así parecer más “divina de la muerte” que ninguna. Hasta que llegó le llegó el turno a nuestra protagonista, la cual después de mucho insistirle todas las señoras para que contara lo que le había regalado su marido, finalmente y después de pegarse otro lingotazo de champán, terminó accediendo a contar su historia. Esto fue lo que escucharon todas las señoras que allí se encontranban:

   -Pues yo me llamo Vicenta, soy gitana y estoy casada desde hace 10 meses con Mario, director gerente de una compañía Alemana líder en el sector de la investigación y arquitecto de profesión. Nos conocimos en Sevilla, pues yo antes vendía ramitas de romero en una de las puertas de la catedral de esa preciosa ciudad. Fue vernos y enamorarnos al momento, vamos lo que se dice un auténtico flechazo...

   Todas se quedaron boquiabiertas escuchando la historia de la gitana. Unas no se lo podían creer, otras querían saber mas detalles, pero todas sin excepción, estaban locas por saber que es lo que le había regalado el apuesto Mario para asistir a tan distinguida gala. Vicenta les contestó alegremente:

   -El mejor regalo que me ha hecho Mario desde que nos conocimos, que han sido muchos y muy bonitos, ha sido ponerme un profesor particular para que me diese clases de dicción.
   -¿Clases de que? ¿de dicción? ¿y eso que es?- quisieron saber todas.
   -Pues clases para saber hablar y pronunciar correctamente todas las palabras de nuestra lengua - les explicó amablemente la gitana.
   -¡Ahhh! - contestaron las señoras, muy interesadas. - ¿Y nos puedes poner algún ejemplo de lo que has aprendido?
   -Pues claro. - accedió Vicenta. - Mirad, yo antes decía: “Un kilo de malacatones” y ahora digo, “Un kilo de melocotones” - dijo Vicenta pronunciando con mucha elegancia cada sílaba de la palabra melocotones.
-¡Ohhh, que bien pronuncias chica, que barbaridad ! - dijeron las señoras - ¿Y que mas, que mas has aprendido?
-Pues antes decía, “Me voy en la fogoneta” y ahora digo, “Me voy en la furgoneta”.
-¿Y que más, y que más? - gritaron todas como locas.
-Pues mirad, antes decía ¡Me suda to er coño! y ahora digo:

-¡Maravilloso, maravilloso!



Moraleja: 

   Intenta ser siempre sincero y honesto con los demás y sobre todo contigo mismo. Pero ten cuidado, pues no es lo mismo ser sincero, que ser grosero. Di siempre la verdad, pero dila con respeto y educación, sin herir nunca el amor propio de las personas ni el de los animales. Respétalos a todos, porque todos tienen sentimientos.

   Ese es el camino que seguro te llevará a disfrutar de todo y con todos.

Francisco Rodríguez.